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En los últimos años, el cine independiente ha adquirido un protagonismo significativo en Cuba, convirtiéndose en un medio para que realizadores emergentes expresen su visión crítica sobre la sociedad. En Camagüey, los jóvenes creadores buscan contar auténticas historias que reflejen la identidad nacional y los temas de migración, pero los bajos recursos económicos e infraestructurales amenazan con la evolución de esta industria en un mundo digitalizado y aislado de toda relación e intercambio personal. Historia clínica. El cine llegó a Cuba a finales del pasado siglo, influenciado por la expansión del cinematógrafo de los hermanos Lumière, y las primeras proyecciones fueron en La Habana, el 24 de enero de 1897, presentadas por el francés Gabriel Veyre. A inicios del siglo XX, comenzaron a surgir las primeras producciones nacionales. La primera filmación en suelo cubano fue «Simulacro de Incendio» (1897), dirigida por Veyre. En 1913, Enrique Díaz Quesada dirigió «Manuel García, Rey de los Campos de Cuba», considerado el primer largometraje cubano. En esta etapa, el cine en la isla estuvo influenciado por el cine europeo y estadounidense, con predominio de melodramas y adaptaciones literarias. Para la década de 1930, La Habana ya contaba con unas 50 salas de cine. Hacia 1961, por iniciativa del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) fueron creados los Cines Móviles. Esta «tecnología», actualizada, obra de la época, no eran más que cánones adaptados y equipados con proyectores y pantallas portátiles, permitiendo la exhibición de películas en escuelas, parques, hospitales y fábricas. La programación incluía documentales, animaciones y clásicos del cine mundial, lo que contribuía a la alfabetización audiovisual y a la formación de un público crítico. Para los comienzos del presente siglo, específicamente el 29 de marzo de 2001, fueron creadas las salas de televisión y video en Cuba, con el objetivo de llevar entretenimiento e información a comunidades alejadas de las ciudades. Estas instalaciones permitieron a los habitantes de las zonas rurales disfrutar de programación variada, incluyendo películas, documentales y eventos deportivos. Actualizando la historia… El acceso a plataformas digitales ha transformado los hábitos de consumo cinematográfico del público, específicamente de los jóvenes. Con la llegada de servicios como YouTube y las plataformas de streaming, los espectadores tienen acceso a una gran gama de géneros y estilos internacionales, ampliando su perspectiva sobre el cine. Mientras algunos jóvenes encuentran en estas vías una opción para no salir de sus casas y evitar las «cortas colas» para entrar al cine, otros perciben que el mercado cinematográfico cubano es insuficiente para desarrollar en el público un buen gusto incentivado por los productores nacionales. Estas problemáticas son la tierra fértil y abonada para que la población prefiera el cine foráneo antes que el nacional. “Las dificultades económicas y estructurales limitan el acceso a recursos para muchos realizadores, lo que ha generado una migración constante de talentos en busca de mejores oportunidades, como es el caso de José Luis Aparicio”, plantea Mayelín Álvarez Prado, Especialista C en organización de la Cinemateca en la Dirección Provincial del Cine en Camagüey. Sin embargo, este fenómeno no implica necesariamente una desconexión con la identidad cubana. Muchos cineastas continúan explorando temas relacionados con la isla, aunque desde una perspectiva externa, lo que podría contribuir a la internacionalización del cine cubano. Rayos X al sector… A pesar del auge del cine independiente, Camagüey enfrenta importantes desafíos en términos de infraestructura y acceso a recursos. Según el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), el número de cines operativos en la provincia es limitado, restringiendo el alcance de estas producciones. La Dirección Provincial del Cine en el territorio cuenta con solo ocho locales en funcionamiento, ubicados principalmente en Santa Cruz del Sur y en el municipio cabecera, realidad que deja a muchas comunidades sin espacios de exhibición adecuados. Noris Basulto Cardoso, Técnica en fondo Cinematográfico del directorio provincial en dicho territorio, destaca que “la obsolescencia de los equipos y la inestabilidad del sistema electroenergético impiden la realización de las actividades planificadas”, situación que afecta no solo la proyección de películas o documentales, sino que también pone en riesgo la producción de nuevos proyectos por la carencia de acceso a tecnologías modernas para la creación y edición de obras. Contraste entre diagnósticos. El cine cubano en Camagüey y en todo el país está paradójicamente marcado: por un lado, el auge del cine independiente que demuestra el interés de los jóvenes por contar historias propias; por otro lado están las barreras estructurales y la falta de apoyo que ponen en peligro el desarrollo sostenible de la industria. A medida que las plataformas digitales modifican el consumo de cine y la migración de talentos aumenta, es necesario encontrar un equilibrio entre la innovación y la preservación de su identidad cinematográfica en un entorno de metamorfosis global. Aquí está la receta, busca la medicina… El futuro del cine en Cuba depende en gran medida de la capacidad de las instituciones culturales, creadores y el propio público para impulsar cambios en la producción y distribución de películas. La inversión en infraestructuras, la mejora en la financiación para antiguos y nuevos proyectos como los Cines Móviles y la promoción de festivales locales pueden ser pasos claves en esta transformación.

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